5 consejos que seguimos en St. George’s English School of Bilbao para educar a los líderes del futuro

«La buena educación debe estar dirigida a la formación personal, intelectual y moral de una persona, a la formación de criterio y a la capacidad de resolver problemas. Si eso se hace bien, vamos a estar produciendo gente capaz de enfrentar los problemas que surjan y gente capaz de hacerse preguntas y propuestas nuevas», afirma Moisés Wasserman, ex Rector de la Universidad Nacional de Colombia.

Por su parte, en la charla TED impartida por Patrick Awuah habló sobre la necesidad de educar a las futuras generaciones de líderes. Awuah creció en Ghana, pero se licenció en una universidad de los Estados Unidos. Cuando volvió a su país natal evaluó cuáles eran los tres grandes problemas en la sociedad: «corrupción, instituciones débiles y sus líderes». Al estudiar las bases y examinar el sistema educativo encontró otros tres problemas: aprendizaje de memoria en lugar de pensamiento crítico, énfasis insuficiente en la ética y un sentido de derecho en lugar de responsabilidad.

5 consejos para educar a los líderes del futuro

En definitiva, observó que lo que necesitaba el sistema era una mejor educación en liderazgo «para enfrentar problemas complejos y diseñar soluciones a esos problemas». En consecuencia, en su charla TED ofreció cinco consejos para educar a los líderes del futuro.

  1. Enseñar a ser creativos: Es un error categorizar a las personas como creativas y no creativas. Todos tenemos capacidades creativas, y como colegio debemos fomentarlas.
  2. Cultivar la motivación: La sinergia es cuando tu objetivo personal se alinea con un objetivo que va más allá de lo personal.
  3. Desarrollar habilidades de comunicación: Su capacidad de guiar a otros hacia su visión es tan buena como su capacidad para comunicar esa visión.
  4. Enseñar a no temer el riesgo ni el fracaso: Si están fallando, lo están haciendo bien. Lo importante es desarrollar la resistencia para volver a intentarlo, utilizando el conocimiento que obtuvieron de sus errores.
  5. Aprender a adaptarse a los cambios: Los estudiantes deben aprender a ser no solo resilientes ante los desafíos, sino también saber adaptarse a los cambios. Como explica en su carta del director, Juan Martorell: «En los nuevos paradigmas de enseñanza y aprendizaje, el alumno es el protagonista y el profesor es el orientador y guía del descubrimiento del mundo y del desarrollo de las competencias y habilidades».

Una metodología de enseñanza basada en aprender fomentando la creatividad y potenciando la tolerancia a la frustración radicará el éxito de los alumnos líderes del futuro. Según un informe del Foro Económico Mundial de Davos, ya en 2017 la entidad apuntaba que el 65% del alumnado correspondiente a la escuela primaria obtendría trabajos que aún no existían, para los cuales las reglas educativas establecidas no les prevendrían. Concretamente, en St. George’s English School of Bilbao: «la creatividad a través de la música, de la educación física, el deporte, el arte, junto con las asignaturas fundamentales, ayudan –afirma el director del colegio–  a desarrollar en los alumnos las nuevas habilidades y competencias del siglo XXI, como el fomento del emprendimiento y del espíritu crítico, de la educación emocional y social, con políticas activas de integración y de prevención de los riesgos a los que se enfrentan los niños y niñas en el nuevo mundo globalizado e interconectado».

Creatividad, confianza y habilidades sociales

Enseñar a los líderes del mañana es educar en creatividad, en resolución de problemas, en transformación digital, en innovación y tecnología… La demanda de habilidades tecnológicas, sociales y emocionales y cognitivas superiores aumentará para 2030. ¿Cómo se adaptarán los trabajadores y las organizaciones?

En St. George’s English School of Bilbao nos preocupamos por contar con una escuela dotada de estructura capaz de adaptarse a los cambios, dotada de personal y dirigido por profesionales con el mismo objetivo: ofrecer una experiencia educativa de alta calidad para asegurarnos una transición positiva a las universidades, dando a nuestros alumnos la confianza y los resultados académicos que necesitan para progresar.

En palabras del escritor Will Durant, basado en las enseñanzas de Aristóteles, dijo en su momento: «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto sino un hábito». El éxito, en todas las áreas de la vida, es el cúmulo de hábitos y sistemas que, con el tiempo, nos conducen a un resultado.

Tomamos como ejemplo lo que el nadador Michael Phelps, deportista con más medallas olímpicas de todos los tiempos, quien entrenaba seis horas al día, siete días a la semana, 365 días al año, durante casi dos décadas. Nunca se perdió un día de entreno. Y su hábito de entreno fue un factor crítico en su éxito. Cuando ves unos resultados, es porque detrás ha habido un tiempo en el que se han implementado una serie de hábitos que han conducido a este resultado final. Si queremos tener más éxito, en vez de centrarnos tanto en las metas que queremos conseguir, debemos mirar cuáles son los hábitos que conducen a los resultados.

Por esta razón, desde los inicios más tempranos en nuestra etapa de Pre- Nursery (2 años) hasta 2º de Bachillerato les supervisamos y acompañamos en su educación, un hábito diario en la vida de nuestros alumnos, y lo hacemos de forma cuidadosa para alcanzar el máximo progreso de los líderes del futuro.

08 / 02 / 21